EL “COMPLEJO DE SEPARACIÓN” EN LA OBRA DE BACON

    Hay varios temas de orden psicológico –o si se quiere, de orden espiritual– que están implícitos en la obra de este y de muchos otros grandes artistas. Trataré de irlos comentando en este canal que es el blog.

    Me ha parecido interesante comenzar por una situación arquetípica universal que algunos psicólogos llaman el “complejo de separación”. Como digo es una situación común a todos los seres humanos, porque deriva del proceso de fortalecimiento de la conciencia que, de manera evidente, es ineludible en los años de formación del individuo. Sin embargo este complejo –o simplemente esta situación vital inevitable– tiene una peculiaridad muy importante, ya que se experimenta con intensidades muy diversas según las circunstancias en que los individuos han de desenvolverse; de manera que cuando el complejo alcanza cotas elevadas de intensidad la persona casi nunca reconoce en los demás la misma situación por la que él está atravesando. Esto naturalmente produce un sentimiento de soledad y aislamiento que puede contribuir a la aparición de una angustia muy marcada en el individuo.

    Pero veamos en qué consiste más concretamente el complejo de separación. Ya hemos dicho que es una consecuencia del proceso de fortalecimiento de la conciencia. En efecto; al centrar el individuo sus esfuerzos en conseguir un yo más fuerte, inevitablemente tenderá a favorecer la aparición de la energía de poder en el aspecto consciente de su personalidad. Pero esta elección de uno de los dos motores básicos de nuestra psicología, implica ineludiblemente la relegación a un segundo plano del otro motor fundamental, es decir, del eros. Poco a poco toda la energía de esta faceta anímica irá cayendo en lo inconsciente y por tanto quedando en un estado primitivo e infantil, con un escaso nivel de diferenciación. La persona actuará con torpeza en toda situación vital que se refiera, de uno u otro modo, a la dimensión del eros. En otras palabras es como si la mitad de nuestra personalidad hubiera quedado al margen del desarrollo vital.

    Si además tenemos en cuenta que el eros engloba toda la dimensión relacional de la persona, quedará entonces claro el principal efecto de este complejo: el individuo se encuentra aislado de los demás, e incluso separado de la propia vida y hasta de sí mismo. De ahí el nombre del complejo.

Es importante insistir en que aquí entendemos el eros a la manera junguiana, es decir de una forma mucho más amplia que la mera sexualidad, y englobando en el mismo, todo lo que se refiere a la capacidad del individuo para relacionarse con los demás, con su propio entorno o incluso con su misma interioridad.

En próximas entradas continuaré con este tema que es amplio y muy importante para introducirnos en los entresijos de la espiritualidad humana y en consecuencia de muchas obras de arte. En el capítulo IV de mi ensayo hablo ampliamente de esta sitaución anímica en la vida de Bacon.

“Tres estudios para la base de una crucifixión … inexistente”

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