EL “COMPLEJO DE SEPARACIÓN” EN LA OBRA DE BACON (III)

Hemos visto anteriormente cómo la pérdida del arquetipo del Sí-mismo produce una situación de insatisfacción extrema que muchos psicólogos denominan Complejo de separación. Si este complejo, inherente al desarrollo de todo ser humano, coincide además con una situación de marginación social importante, los efectos que hemos analizado en las entregas anteriores se ven acrecentados de manera exponencial, aumentando considerablemente el estado de insatisfacción, que puede llegar a provocar verdaderos sentimientos de desesperación. Ésta era la situación de Bacon en los años iniciales de su carrera como artista; e incluso años después de alcanzado el éxito profesional su situación personal seguía teniendo características similares, –aunque parcialmente compensadas, como es lógico, por un mayor grado de aceptación social conseguido a través de su arte.

En las primeras obras del pintor se dan con frecuencia composiciones en las que un personaje o simplemente una cabeza humana, adopta expresiones de un dolor extremo, emitiendo al mismo tiempo un alarido que se intuye desgarrador. Conociendo la situación personal del artista y sus características psicológicas, es fácil colegir que todas estas obras son expresión de un intensísimo dolor moral que el artista conocía en primera persona. En el caso del pintor inglés la compleja y contradictoria relación con la figura paterna fue un determinante decisivo en el entramado psicológico que definía la situación íntima de Bacon en aquellos años. El padre de Francis lo expulsó del domicilio familiar cuando el artista contaba apenas dieciocho años, al descubrir el progenitor, la homosexualidad de su hijo. Es fácil imaginar el grado de marginación que debió sentir el artista al experimentar que su inclinación sexual y por tanto la fuerte presión del instinto que el sexo lleva aparejado durante toda la vida humana, pero en especial en la etapa de la adolescencia, le empujaba fatalmente hacia un rechazo radical de la figura más importante de su vida –su padre. Lo que además le colocaba en una situación social de marginación extrema, que podía incluso desembocar en su encarcelamiento; ya que en aquella época, en la Inglaterra de principios del siglo XX, la homosexualidad estaba considerada como un delito que llevaba aparejado penas de prisión.

Hay que insistir en el hecho de que el sentimiento de vulnerabilidad que debió apoderarse del artista según lo que acabamos de decir, había de ahondarse enormemente por la contradictoria relación que siempre había mantenido Francis con su padre. esta última situación la desarrollará Bacon de manera quizás semi-inconsciente en otra de sus series más famosas: aquella en que realiza numerosas versiones del retrato de Inocencio X por Velázquez, como analizo detenidamente en mi ensayo:

“Tres estudios de figuras para la base de una crucifixión … inexistente”

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